domingo, 6 de julio de 2014

Y yo que me creía bastante inteligente, mirá como termino. Decí que tengo 22, todavía estoy a tiempo de arreglarla, espero, si es que existe eso de que las personas cambian. 
Que manera de cagarla ee, pero al punto de decir que pelotuda esta mina. ¿Será que tengo el deseo inconsciente de autoboicotearme? Como algo que a uno le parece obvio que no, pero termina siendo así. Debo tener una necesidad de crear problemas donde no los hay, más bien de armarme problemas en mi cabeza. Eso, me debería importar muy poco. Es más, ni se me debería pasar por la mente las conjeturas, de ninguna clase. Pero el problema que sí tengo es el desequilibrio, como una balanza fallada. Me anticipo a cosas pelotudas, al pedo, que me hacen mal, y otras veces no me puedo hacer cargo de lo que me tengo que ocupar.
Que feo, que feo sentir que estás haciendo todo al revés, una cosa de maduración capáz. Quizás es algo que a la gente le pasa durante toda su vida y yo me estoy torturando. Y hasta puede que sea egocéntrico pensar que soy la única que se manda tantas cagadas, tantos errores pelotudos, que me generan angustia a mí y a los demás, esos que realmente me importan. 
Sentirse lo peor, no debe ser la primera ni la última vez que alguien lo piense. Después de todo, parte de mi error es ser egoísta, y para correrme del centro al menos, soy un simple ser humano más, ni lo más sobresaliente ni lo menos rescatable, eso, la mediocridad. ¿Ser de la masa está bien? No está mal. Y asumiendo que siempre va a existir, mejor me dedico a cambiar, a mejorar, ya el mundo tiene suficiente mal como para desechar lo que dentro de todo es normal, no? Por lo menos me doy cuenta, y como dicen, reconocerlo es el primer paso.

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